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Bajo bajo el perfil fiscal el Canton Zug puede ser definido según
derecho el país de "Bengodi". Una ventaja decisiva ofrecida
por la plaza fiscal de Zugo es la tasación favorable, pero también,
en general, una actitud abierta y no burocrático de las autoridades
fiscales cantonales hacia los contribuyentes. También es por ésto
que se encuentra la más alta concentración de sociedades
anónimas en relación al número de los habitantes
en el cantón: acerca de 15'000 SA y 1'200 Sagl. ¡Y pensar
que después de la segunda guerra mundial se contaron sólo
153 sociedades anónimas!
Para las sociedades el tipo de tasación cambia según la
actividad ejercitada: se distingue entre sociedades comerciales, holding,
sociedades mixtas y sociedad de domicilio. Son sociedades comerciales
aquellas empresas que ejercen en el cantón una actividad de comercio,
de producción o de prestaciones de servicios. Tales sociedades
están sometidas a la tasación ordinaria. El cobro fiscal
ocurre sobre la renta pura y sobre las acciones o cuotas poseídas,
además sobre las reservas disponibles. Zugo, basta con hacer este
ejemplo: los impuestos sobre los útiles en Ticino pueden llegar
alrededor de un máximo al del 32%; a Zug no superan nunca el 20%.
A diferencia de los otros cantones, el Canton Zugo no exige sino que el
holding sea constituida como pura sociedad de participación. Es
suficiente que las actividades consistan en mayoría de participaciones
y los provechos provengan de rentas de participación. De una reciente
investigación del promovimento económico, Proec, ha resultado
que el paraíso fiscal es y será Zugo. Neuchâtel, por
ejemplo, tiene una fiscalidad 2,5 veces más elevadas de Zugo, que
es más conveniente también por la fiscalidad familiar: se
pagan de media menos impuestos que en el resto de los cantones suizos.
Este sistema fiscal ha hecho particularmente atractivo el cantón
que se ha convertido en un punto de referencia internacional de la fiscalidad
facilitada, creando alguna incomodidad en la misma Confederación.
Como cuando el financiero Martin Ebner decidido de trasladarse para pagar
menos impuestos, sustrayendo una renta fiscal considerable al canton Zurich.
Últimamente, Juliano Bignasca, en busca de soluciones alternativas
por la economía ticinese en caso de que el efecto de la ley Tremonti
provocara tumbos relevantes, ha dicho que Ticino tiene que copiar Zugo.
Un cantón también conveniente para las personas físicas.
Si, por ejemplo, uno decide trasladarse de Bellinzona a Zugo, tendrá
que echar las cuentas con un coeficiente de impuesto cantonal que es de
las 82% y un coeficiente de impuesto municipal del 65%. En Ticino, habría
tenido que aplicar, respectivamente, el coeficiente del 100 y el 95%.
Todavía. Según consideraciones de la administración
federal de las contribuciones y relativas al 2000, un trabajador dependiente
con dos hijos y una renta bruta anual de 80'000 francos, a Bellinzona
paga 4'729 francos de impuestos, a Zugo la suma se reduce a 2'829. Y la
diferencia incluso es siempre de 1'900 francos. Pero no es Ticino a desfigurar.
El punto es que es justo el Canton Zugo a no temer comparaciones a nivel
nacional.

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